1280 almas ilustradas

Mi paso por la Feria del Libro de Madrid se ha saldado con dos adquisiciones: la Trilogía de Auschwitz, de Primo Levi; y Walden, de Henry David Thoreau. Una obra tremebunda acerca de las miserias y la condición del ser humano a la que seguía la pista desde hace tiempo, y un ensayo decimonónico bucólico y libertario que también codiciaba y que por cortesía de las modas editoriales y lo que acontece en la rúa (cabreo generalizado, desengaño, indignación, etc.) corre el riesgo de convertirse en carnaza hipster, si no lo es ya.

Molo, ¿eh?

Hasta ahí ha llegado la cosa, pero si volviera a las casetas del Retiro (y va a ser que no, en fin de semana no hay dios que se acerque) y tuviera una sola bala en la recámara, apuntaría directamente a este volumen del que acabo de tener noticia.

Portada

1280 almas, de Jim Thompson, es una novela negra cínica y despiadada que arranca cogiendo al lector por la solapa y no lo suelta hasta dejarlo tendidotundido y hecho un guiñapo sanguinolento pero (literariamente) feliz. Está escrita al rebufo de una tradición muy yanqui: las historias directas, sin aditivos ni conservantes, al grano y libres de rodeos. Y es cojonuda.

A mí me la recomendó mi amigo Rafa Gassó (fotógrafo, periodista y equilibrista), que no prescribe libros a humo de pajas, y hay que decir que acertó justo entre ceja y ceja.

La exquisita editorial Libros del Zorro Rojo la publica ahora con ilustraciones de Jordi Bernet, y uno saliva con solo ver la portada y alguno de los dibujos.

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Mierda de artista

Investigadores de la UNED han realizado un estudio con 73 voluntarios (51 mujeres y 22 hombres) que concluye que lo que más asco nos da a los españoles son los desechos corporales: vómitos, mocos, sangre y, por supuesto, mierda. ¡Acabáramos! Yo habría llegado a la misma conclusión a cambio de unas cañas, pero no me lo habrían publicado en la Revista Argentina de Clínica Psicológica

De lo que no habla el informe científico es de la relación entre la taza del váter y la creatividad artística.

Craso error. Creo que la única ocasión en mi vida en la que he asistido a un happening o performance que mereciera la pena fue el día que, siendo pequeños y estando solos en casa, respondí a la solícita pregunta de una de mis hermanas (“¿Qué quieres de cenar?”) con un seco “Mierda”.

Dicho y hecho. Tras unos minutos de silencio, mi hermana se plantó ante mí con una taza llena de excrementos coronada por una cucharita*.

La mierda de artista de Manzini puede verse en el Reina Sofía, pero yo prefiero la fraterna.

La mierda de artista de Manzini puede verse en el Reina Sofía, pero yo prefiero la fraterna.

Fue una revelación, una epifanía, un supremo momento de inspiración que quizá habría seducido a Dalí, quien en su Diario de un genio (me tiene loco el libro) nos da la llave de su intimidad y nos permite adentrarnos en sus pensamientos más secretos, a menudo desarrollados en la cálida privacidad del escusado, escenario perfecto para muchas de sus iluminaciones paranoico-críticas.

“Esta mañana, mientras estaba en el retrete, me ha asaltado una intuición genial. Por otra parte, mi deposición era increíblemente fluida e inodora. Pensaba, preocupado, en el problema de la longevidad humana, pues hay un octogenario que estudia esta cuestión y que acaba de tirarse en el Sena en un paracaídas de color rojo. La intuición que he tenido era que, si se lograra dotar al excremento humano de la fluidez de la miel, la vida del hombre se prolongaría, dado que el excremento (a juicio de Paracelso) es el hilo de la vida, y cada interrupción o pedo no es otra cosa que un minuto de la vida que se desvanece. Es el equivalente, en el tiempo, del tijeretazo de las Parcas, quienes también cortan el hilo de la existencia, la hacen pedazos y la destrozan. La inmortalidad temporal debe buscarse entre los desperdicios, entre los excrementos y en ninguna otra parte… 

Más DalíY, puesto que la más alta misión del hombre en la Tierra es la de espiritualizarlo todo, el excremento es en particular lo que más espiritualidad necesita. Por eso precisamente abomino siempre más de todas las chanzas escatológicas y de todas las formas de frivolidad en esta materia. Al contrario, me asombra la poca atención filosófica y metafísica que el espíritu humano ha mostrado con respecto al tema central de los excrementos. Y cuán desalentador es comprobar que, entre tantos seres de espíritu sensible, hay muchos que hacen sus necesidades como todo el mundo. El día en que escriba un tratado general sobre el tema, con toda seguridad el mundo entero se quedará estupefacto. Este tratado será, por otro lado, completamente distinto al de Swift sobre las letrinas”.

* No toqué la cena, huelga decirlo. 

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Daaaaalí

DalíAcaban de regalarme el Diario de un genio, de Salvador Dalí (gracias, Goyo y Marisa). 

Su arte nunca me ha llegado, pero siempre he oído decir que era un gran escritor, y el personaje me fascina, porque, con todas sus imposturas y juegos publicísticos, tenía detrás una obra tremenda (pintura, libros, cine…), gustos al margen.

Dalí era alguien, porque hacía algo.

Antes teníamos a Dalí. Ahora, a Mario Vaquerizo. ¿Qué nos habremos ido dejando por el camino?  

El diario abarca los años que van de 1952 a 1964 y arranca con la siguiente nota aclaratoria del autor (creo que voy a pasármelo bien).

“Desde la Revolución francesa, ha ido afianzándose la viciosa y cretinizante inclinación, cada vez más extendida, de que los genios (dejando al margen su obra) son seres humanos más o menos parecidos en todo al resto de los mortales. Nada más falso. Y si esto es falso para mí, que soy el genio de más amplia espiritualidad de nuestra época, el auténtico genio de los tiempos modernos, todavía es más falso para aquellos genios que encarnaron las más altas cumbres del Renacimiento, como Rafael, genio casi divino.

Este libro demostrará que la vida cotidiana de un genio, su sueño, su digestión, sus éxtasis, sus uñas, sus resfriados, su sangre, su vida y su muerte son esencialmente diferentes de los del resto de la humanidad. Este libro único es, así pues, el primer diario escrito por un genio. Más aún, añadiría, por el único genio que ha conocido la suerte única de haberse casado con la genial Gala, la única mujer mitológica de nuestro tiempo.

Por supuesto, no voy a decirlo todo ahora. (…) Los regímenes democráticos aún no están preparados para la publicación de las fulminantes revelaciones que son para mí el pan de cada día. Todo lo inédito verá la luz más adelante (…), cuando Europa haya recuperado sus monarquías tradicionales. En espera de este momento, quiero que mi lector quede en suspenso y conozca sobre el átomo de Dalí todo lo que ahora puede saber.

Por estas razones únicas y prodigiosas, pero estrictamente verídicas, todo cuanto sigue, de principio a fin (y no es porque yo lo diga), es genial, y de un modo ininterrumpido e ineluctable, aunque sólo sea por el hecho de que se trata del Diario fiel de vuestro más fiel y humilde servidor.”

Así hablaba Dalí, “antidaliniano y monárquico metafísico”.

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Morir en el Everest

“Todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación”, escribió el científico y filósofo francés Blaise Pascal (1623-1662).

También dejó dicho en sus Pensamientos que “Nada es tan insoportable para el hombre como estar en pleno reposo, sin pasiones, sin quehaceres, sin divertimento, sin aplicación. Siente entonces su nada, su abandono, su insuficiencia, su dependencia, su impotencia, su vacío. Inmediatamente surgirán del fondo de su alma el aburrimiento, la melancolía, la tristeza, la pena, el despecho, la desesperación”.

La vida se nos queda corta, y por eso leemos libros, bebemos y nos drogamos, vemos películas y escalamos el Everest, una montaña que, con el auge de las excursiones guiadas y la mejora de las previsiones meteorológicas y el equipamiento, se está convirtiendo en una peligrosa verbena masificada.

“El corazón tiene razones que la razón no conoce” (otra vez Pascal), y se ha demostrado que la dopamina (el neurotransmisor que ayuda a generar una sensación de satisfacción) se dispara cuando conseguimos algo que conlleva un riesgo físico.

Por eso muere la gente en el Everest, y así lo hace, como puede verse en esta infografía del diseñador Ed Hernández.

Info Monte Everest

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La Feria del Libro explicada según la Teoría de los Conjuntos

He encontrado en Twitter (vía @javiercelaya) esta aguda forma de ver la Feria del Libro que se celebra estos días en Madrid. No he averiguado quién está detrás del gráfico, aunque tiene toda la pinta de ser de Mauro Entrialgo, como apunta el gran Guillermo Benítez (Dimauer), músico, editor gráfico, camarógrafo y gaditano de pro.   
Feria

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