¿Dónde estabas tú el 23-F?

Quizá no eras ni un proyecto, pero yo tenía siete años y la tarde de ese lunes de 1981 jugaba al fútbol (no recuerdo si ese día me tocaba ser Stielike o Juanito) en un parque junto a la casa de mis padres, en Madrid. Empezaba a anochecer cuando mi primo Domingo, de Jaén, que hacía la mili aquí y estaba de baja (se había cortado llevando botellines de Mahou a los cabos y sargentos chusqueros), vino a recogerme. Evidentemente, algo raro pasaba. Lo había mandado a por mí mi madre, alarmada después de escuchar en la radio (en puro directo) la entrada de Tejero en el Congreso de los Diputados y la balasera posterior.

Me quedan otras dos imágenes muy nítidas de aquella ocasión. En la primera me recuerdo divertido e intrigado por la novedad, asombrado de que a la una de la mañana nuestro vecino Nicolás estuviera en casa, viendo la tele con mis padres y dando cuenta de una botella de whisky que me gusta imaginar que apuró hasta que el Rey soltó su famoso y breve discurso en pantalla. Y la segunda es ya del día siguiente, en el colegio (sí, fui, quizá porque tenía el privilegio de que se encontrara justo enfrente de mi casa), cuando entró la profesora a eso de mediodía y dijo con un tono de alivio que no se me olvidará: “Gracias a Dios, se ha acabado”.

Todos hemos visto las imágenes de aquello, pero si quieres un repaso audiovisual completo harías bien en pasarte por la página de RTVE con vídeos de aquel día.

ANATOMÍA DE UN INSTANTE

Es el título del libro que Javier Cercas ha publicado en Mondadori, una acertadísima mezcla de ensayo y crónica que se lee como una novela apasionante con rasgos del mejor periodismo (si Cercas fuera de Nueva York y no de un pueblo de Cáceres esta obra sería un must, como dicen los cursis más relamidos) y que parte de un instante: aquel en el que Adolfo Suárez, el general Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo permanecieron sentados en sus escaños (o de pie y zarandeado, en el caso del militar) mientras las balas zumbaban y el resto de diputados se agachaba en una tan poco honrosa como comprensible actuación.

Esa imagen, “hipnótica y radiante, real e irreal al mismo tiempo, minuciosamente cebada de sentido”, da pie a Cercas para un ejercicio literario con el que demuestra que mirar con atención -algo tan fácil y tan difícil- es la única clave para descubrir los sentidos que la mostrenca realidad oculta. Su lectura -a veces densa y exigente- se hace compulsiva, y el lector se ve arrastrado a un complejo puzle en el que Cercas encaja las piezas con precisión de cirujano.

En su crónica-ensayo no todo cuadra y sigue habiendo suposiciones y conjeturas (quién estuvo realmente tras el golpe, la actuación de muchos de los implicados y de personajes relevantes de la época…) sin resolver, pero lo que encaja lo hace con la máxima brillantez y cobra un sentido enorme, y a Cercas todavía le queda fuelle para reflexionar sobre las posibilidades de la narrativa para explicar el mundo. Qué tío.

Anatomía de un instante es un libro necesario, brillante, fabulosamente escrito y con una virtud principal: recupera hechos recientes (aunque parezca que ha pasado un millón de años) que muchos han olvidado o querido olvidar, y que otros tantos no conocen. Ahora que la penosa campaña para las elecciones europeas nos ha recordado qué clase política padecemos (probablemente la que nos merecemos), viene muy bien que nos recuerden que no hemos inventado la pólvora y que no somos mejores que quienes -con sus virtudes y defectos- mandaron aquí hace treinta años y, mal que bien, se las arreglaron para que pasáramos de una dictadura a una democracia sin matarnos. Que en España, no es poco.

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4 comentarios

Archivado bajo Crónica, Ensayo, General, Historia, Periodismo

4 Respuestas a “¿Dónde estabas tú el 23-F?

  1. Francisco Jódar

    Cuando nos veamos te lo llevo, Tamara.

    Bs

  2. El hombre elefante

    Rebotando en los huevos de mi padre.

  3. Pues yo recuerdo la angustia de mis padres, la rabia y el miedo…y que ya me veía quemando papeles, libros y pósters…aunque para mí aquello tenía pinta de medio fiesta si al día siguiente podíamos librarnos de ir al cole. Tengo unas ganas locas de leer el libro, Cercas es uno de los grandes, me gusta mucho cómo escribe. Estuve a punto de pillarlo hace varias semanas, y lo dejé por otros motivos (de estudio, básicamente), pero creo que no hay que resistirse nunca a una buena lectura, ¿verdad?
    Qué bien lo explicas, rey.
    ¡¡Un besazo, guapo!!

  4. Jesus

    Absolutamente de acvuerdo con usted, señor Jódar. Estoy en las últimas páginas y no paro de disfrutar con los encajes de bolillos del señor Cercas. ¿Para cuando el Pulitzer?