Par de ases

Juan Belmonte (1892-1962) era sólo un novillero que empezaba a destacar cuando Valle-Inclán le dijo: “¡Juanito, no te falta más que morir en la plaza!”. El torero respondió: “Se hará lo que se pueda, don Ramón”. Lo cuenta Manuel Chaves Nogales (1897-1944) en Juan Belmonte, matador de toros (Libros del Asteroide), una biografía novelada, o novela biográfica; un anticipo del Nuevo Periodismo (esa mezcla de periodismo y literatura que practicaron Tom Wolfe, Norman Mailer, Hunter S. Thompson, Truman Capote…). Un libro apasionante y extraordinario que también encontrarás en Alianza Editorial.

¿Que quién era Belmonte? El Pasmo de Triana, quizá el torero más importante de la historia, el que cambió el viejo toreo (o te quitas tú o te quita el toro) y sentó las bases del nuevo (no te quitas ni te quita el toro… si sabes torear). El hombre que con Joselito El Gallo dividió España en ‘gallistas’ y ‘belmontistas’, cuando una figura del toreo era un semidiós en un país áspero y pobre que entraba dando tumbos en el siglo XX. El triunfador que empezó como un pillo de Triana que junto a otros chavales desesperados toreaba furtivamente de noche en cercados y dehesas, desnudo y asistido sólo por la luz de la Luna y una chaqueta a modo de engaño, el anciano que acabó volándose la tapa de los sesos en su finca andaluza tras pasar la tarde solo, cabalgando y apartando reses, cerrando con un acto íntimo y para siempre inexplicable una vida fascinante.

¿Y Chaves Nogales? Un periodista de talento, un reporter que viajó incansable por Europa -llegó a entrevistar a Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler, que le pareció “grotesco e impresentable”-, un periodista de raza (“andar y contar es mi oficio”), un republicano azañista odiado por fascistas y comunistas, y que en su libro A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España (publicado en Chile en 1937) abominó de la crueldad y la estupidez que se enseñoreaban entonces de toda España, salvajismo del que culpaba a partes iguales “a la peste del comunismo y del fascismo” y al “miedo de los sectarios al hombre libre e independiente”.

Un tipo sin miedo a pensar por su cuenta, y que dejó escrito: “Yo he querido permitirme el lujo de no tener ninguna solidaridad con los asesinos: para un español quizá sea eso un lujo excesivo”. A alguien así sólo le quedaba abandonar la España sectaria que hoy vemos pacífica y democráticamente reproducida en las tertulias y la política. Así lo hizo en noviembre del 36. Exiliado en París, la Gestapo lo tenía ‘fichado’ y cuando los nazis se acercaban a París huyó a Inglaterra, después de haber mandado de vuelta a su familia a España. Murió en Londres -donde ya se abría paso como periodista- en 1944, a los 46 años.

JUAN BELMONTE, MATADOR DE TOROS

El libro fue publicado como tal a finales de 1935, apenas unos días después de que viera la luz la última de las entregas que lo componían y que, a la manera de reportaje-folletín, fueron saliendo en la revista Estampa. Triunfó de inmediato y fue rápidamente traducido al inglés, lo que luego allanaría el camino de Chaves Nogales en tierras británicas.

Biógrafo y biografiado se conocieron y conectaron, aunque Belmonte no era un tipo fácil y al autor no le gustaban los toros. A partir de sus largas conversaciones, Chaves reconstruyó la vida del torero, dándole voz a éste de modo que el relato parece salir de boca del propio matador en una suerte de autobiografía, aunque siempre se percibe la mano del periodista, que consigue un español rico, preciso, austero, alejado de la soporífera retórica y la cursilería casticista que suele plagar los textos de los taurinos.

El libro, delicioso, se “lee como una novela”, en palabras de Javier Marías, y una característica especial aumenta su mérito y lo distingue: las decenas de anécdotas y vivencias que contiene no lo lastran. Es decir, no se queda en un muestrario de historias y situaciones más o menos pintorescas, trágicas o cómicas, lo que quizá lo haría tedioso y lo asemejaría a tantos otros, sino que las trasciende para dar cuenta de una forma vivir (“se torea como se es”, decía Belmonte) y de cómo era España hace un siglo.

Habría que agradecer a Libros del Asteroide la recuperación de la obra de Chaves Nogales, dispersa y perdida a menudo por su propia naturaleza periodística. Estoy deseando leer otro de sus libros: El maestro Juan Martínez que estaba allí, la historia real de un bailarín de flamenco y su compañera, a los que sorprendió en Rusia la revolución soviética y la posterior guerra civil. Me huelo que será fascinante.

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4 comentarios

Archivado bajo Biografías, General, Periodismo

4 Respuestas a “Par de ases

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  2. gonzajda

    Hace siglos que no leo nada sobre toros…, recuerdo comprar ” El País ” durante San Isidro sólo por el inmenso placer de leer las crónicas de Joaquín Vidal…, me lo vas a dejar ya!

  3. Ana

    Creo que lo reeleré este verano, el libro merece la pena sobre todo por esto que apuntas: “alejado de la soporífera retórica y la cursilería casticista que suele plagar los textos de los taurinos”. Ese es el gran problema de los libros de toros, el aburrimiento que provocan hasta en los más aficionados.

  4. Muy buena pinta, sí señor. Me lo apunto.

    P.D.- Me ha gustado eso de “país áspero”.
    ;)