Orwelliano

Un escritor alcanza la inmortalidad cuando su apellido se convierte en adjetivo, aunque sea para malvivir en boca de los periodistas deportivos que tildan de kafkianas las asambleas de los clubes de fútbol o de danteeeeeeescaaaaaaaas las más duras etapas de montaña del Tour.

Entre los apellidos adjetivados tan queridos por los locutores pelmazos y con pretensiones destaca orwelliano, en alusión a George Orwell (1903-1950), el escritor y periodista británico conocido sobre todo por dos libros imprescindibles: Rebelión en la granja y 1984, diagnósticos y denuncias implacables en forma de fábula alegórica y novela angustiosa, respectivamente, del gran mal que convirtió el siglo XX en una carnicería espantosa: el totalitarismo.

El término ‘orwelliano’ alude hoy a cualquier asunto relacionado con sociedades y sistemas totalitarios, y no es el único concepto sacado de la obra de Orwell para acabar convertido en tópico. También se usa indiscriminadamente al Gran Hermano que todo lo controla en 1984, aunque a muchos les sonará más por dar nombre al famoso concurso televisivo para borderlines exhibicionistas.

Eric Arthur Blair (verdadero nombre de George Orwell) murió sólo un año después de publicar 1984 y nunca sabremos qué habría opinado del empleo de sus invenciones, pero creo que le habría interesado lo que Amazon acaba de hacer con sus dos obras más famosas, y en especial sus implicaciones.

Como puedes leer en El País, la librería digital ha retirado 1984 y Rebelión en la granja de los Kindle de sus clientes que los habían adquirido en ella. ¿La razón? Amazon no disponía de los derechos para venderlos. ¿El método? Manipular de forma remota la biblioteca digital de estos clientes, que se han encontrado que ya no tenían esos títulos al volver a encender sus lectores Kindle de libros electrónicos y conectarse al servicio para actualizarlos (es un funcionamiento muy similar al del iPod e iTunes). La tienda electrónica aprovechaba la conexión del usuario para cargarse ambos archivos, y sin comunicarlo hasta rematar la faena.

Eso sí, Amazon ha devuelto el dinero, y al parecer su actuación se ajusta a la ley (te recomiendo que leas el apoyo de la noticia de El País, donde se trata de las implicaciones jurídicas del asunto y se dan pistas de las nuevas reglas del juego que vienen con el libro electrónico), pero no deja de ser inquietante que puedan hurgar así como así en tus archivos digitales, es decir, en tu privacidad. ¿Entrará el Gran Hermano en nuestras vidas a través de nuestras tarjetas de crédito? Sería una irónica y orwelliana vuelta de tuerca.

NOTAS

1. El autor inglés da para mucho. Te recomiendo Homenaje a Cataluña, un texto que puedes encontrar en Orwell en España, el libro editado por Tusquets que reúne todo lo que Orwell escribió sobre nuestra guerra civil, en la que luchó y en la que resultó gravemente herido por los comunistas durante los combates entre estos y los anarquistas en Barcelona, en mayo de 1937.

2. Me viene a la cabeza la película sobre 1984 que he visto varias veces a medias en televisión, pero sobre todo una de las canciones de la banda sonora, de Eurythmics, con un videoclip que me fascinaba de pequeño (ahora se me queda en curiosidad ochentera), sobre todo por los ojos de Annie Lennox.

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1 comentario

Archivado bajo General, Libro electrónico

Una respuesta a “Orwelliano

  1. perico

    Esto lo único que demuestra es que el cliente de pago es maltratado y manipulado. Que hacerlo por la vía de la descarga ilegal tiene más ventajas que pagando, y no solo por el precio bastante más ajustadod e la descarga ilegal.

    Al que se compra un juego, además de pagar lo machacan con sistemas anticopia que no se sufren con un juego crackeado. El que se compra un dvd original tiene que sufrir la intro antipiratería del principio, mientras que si te la bajas por emule o rapidshare no la ves. Si te compras musica por itunes además de pagar tienes todo tipo de restricciones. Y ahora esto de los libros.

    ¿Cómo es posible que el cliente de pago, además de pagar tenga menos derechos y más restricciones?

    pues eso, lo que decía davis summers el otro día, el que se baja a la calle y se compra un cd de música es gilipollas.

    He dicho