Castañuelas y revolución

Mal negocio el de decir la verdad. O el de decirla en el momento equivocado. Ésa es la única explicación que se me ocurre al hecho de que apenas se conozca a Manuel Chaves Nogales (1897 – 1944), el brillantísimo periodista sevillano que se opuso por igual a fascistas y comunistas cuando había que hacerlo, en los años 30 y 40 del siglo pasado, décadas de plomo para quien pretendiera mantenerse libre. Silenciado por unos y otros totalitarios aficionados a la carne picada, sólo ahora levanta cabeza su figura, en gran parte por la labor de recuperación emprendida por Libros del Asteroide.

Chaves Nogales sabía (lo probó en sus carnes) que fascistas y comunistas eran entonces los mismos perros con distintos collares -a pesar del prestigio intelectual que ocultó bajo toneladas de tierra y mentiras los crímenes soviéticos- y tenía el valor casi suicida de decirlo cuando unos y otros parecían cerca de repartirse el mundo y la democracia lucía la salud de Fidel Castro. Por eso quedó sepultado por nuestra guerra civil y el exilio, por eso “perdió la guerra y la literatura, a diferencia de la mayoría de sus colegas, que o bien ganaron la guerra o bien ganaron los manuales de literatura”.

Son palabras de Andrés Trapiello en su excelente prólogo a El maestro Juan Martínez que estaba allí, la novela o crónica o reportaje (no es fácil precisarlo, porque de todo tiene) que Chaves Nogales publicó en 1934 y que ha acrecentado mi admiración por el sevillano, nacida de la lectura de su deliciosa biografía de Juan Belmonte, de la que ya escribí aquí.

ROJOS, BLANCOS Y UN FLAMENCO
¿Te imaginas la revolución soviética contada por un flamenco? “A mí la toma del poder por los bolcheviques, los famosos 10 días que conmovieron al mundo, me cogieron en Moscú vestido de corto, bailando en el tablado de un cabaret y bebiendo champaña a todo pasto”. El que habla es Juan Martínez, el bailaor que se gana la vida junto a Sole, su compañera, por los cabarets de toda Europa y que se ve atrapado por los acontecimientos revolucionarios de 1917.

Sin poder salir de Rusia, pasará seis infernales años con su pareja en San Petersburgo, Moscú y, sobre todo, Kiev, donde sufrirá la guerra civil entre bolcheviques y zaristas, la salvaje y sistemática represión de unos y otros, el hambre aplastante, los fríos lunares, miserias y tristezas sin fin… Cuenta con sencillez las cosas más tremendas, y el periodista lo refleja con un español depurado, preciso, sin afectación, contemporáneo tras tres cuartos de siglo: fabuloso.

Martínez es un pícaro que casi siempre se equivoca y escoge el camino erróneo, un experto en pequeños engaños, un superviviente puro sin ideología y un extraño en Rusia, lo que le aporta una visión más libre, desapasionada y por tanto exacta de los terribles acontecimientos (¿has pensado alguna vez en la desgracia que era nacer en ese país hace cien años?). Baila con Sole en cabarets, recorre pueblos paupérrimos entreteniendo a los campesinos, ¡sirve como guardia rojo!, trabaja de croupier, revende joyas… Sobrevive, y ya se verá mañana.

Chaves Nogales lo conoció en París y tras escuchar sus peripecias las plasmó en esta joya. ¿Hasta qué punto es fiel a la realidad, sin embargo? ¿No habrá también entreverados muchos recuerdos del propio periodista, que viajó por la neonata U.R.S.S, muchas impresiones nostálgicas de los rusos exiliados que conoció en la capital francesa? Poco importa al lector, irremisiblemente enganchado a unas páginas soberbias.

Chaves Nogales es uno de los míos, y no puedo esperar a leer A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España, su libro sobre nuestra guerra (in)civil.

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo General, Historia, Novela, Periodismo

2 Respuestas a “Castañuelas y revolución

  1. Pek

    Pues éste no anda lejos.

  2. gonzajda

    Desde luego el libro de Chaves Nogales sobre Belmonte es de lo mejor escrito y más divertido que he leído.