Lo que hay que tener

Los astronautas ya no ponen cachondo a nadie. Pero hace cincuenta años lo hacían. Vaya que si lo hacían. En plena Guerra Fría, con Kennedy a punto de tomar la Casa Blanca y los impenetrables y amenazadores soviéticos lanzando satélites puntiagudos, perritas y tovarichs al espacio, una ola de pánico creada por los políticos yanquis y fielmente transmitida al espinazo de la nación por la levantisca infantería de los medios de comunicación recorrió los EE.UU. de Washington a Los Ángeles. ¡Los rojos en el espacio!

Era la hora para los “… elegidos de la cúspide misma, la élite de los que eran capaces de arrancar lágrimas a los seres humanos, la propia cofradía de los que tienen lo que hay que tener”. Sí, “… los hombres que recibirían todo el homenaje, toda la fama, todos los honores, y a los que se otorgaría la condición de héroes (…) antes del hecho, como al guerrero que protagonizaba antaño el combate singular”, a la manera en que David derrotó a Goliat e hizo huir a los filisteos sin plantar batalla.

Superstición arcaica en los albores de la era espacial, hipnóticamente narrada por la prosa de fuegos artificiales, exagerada, a menudo afectada y siempre viva y con peligrosa voluntad de estilo de Tom Wolfe (1931, Richmond, EE.UU.), teórico del nuevo periodismo, cronista de los lisérgicos sesenta y ahora vetusto dandy, fiel a sí mismo y la provocación, fustigador de lo políticamente correcto y más deslenguado que nunca gracias a uno de los pocos efectos de la vejez que me gustaría llegar a experimentar: la desinhibición.

LOS CAMPEONES DEL PUEBLO

Elegidos para la gloria es la crónica de los primeros años de la carrera espacial norteamericana, de los pioneros que la protagonizaron, inmersos en una batalla más grande que ellos mismos y en la que sólo tenían dos armas: su coraje y pericia. Es la mezcla de reportaje y ficción (sí, el famoso ‘nuevo periodismo’ de los Capote, Mailer, Thompson y el propio Wolfe) sobre la fiebre del espacio, ring estelar de la Guerra Fría, y sobre las ambiciones, miserias y miedos de los pilotos-astronautas; y es también la descarnada visión del matrimonio bastardo de medios y políticos, y del hambre insaciable del público que pide sin cesar más carne para la picadora, héroes que se la jueguen por ellos a la hora del telediario, paladines de la tribu.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “Lo que hay que tener

  1. Francisco Jódar

    Gracias, Hombre Elefante. Pagaría por verte vestido de Tom Wolfe, pero en tu vida cotidiana. ¿De verdad es tan buena novela ‘La hoguera de las vanidades’?

  2. Sobre su look, nada más que añadir:

    Me lo encontré de pasada en un aeropuerto y me pareció el ser más titánico que he visto en mi puñetera vida (y también me encontré a Iggy Pop).

    Ese aire de rico en costa americana en los albores de los 60, con su historial anfetamínico y el poso de los años es algo que casi nadie conseguiremos, como mucho podremos aspirar o soñarlo. Aunque llevar camisetas y sandalias no ayuda en la ardua, pero gloriosa lucha por la transformación completa de la especie en META-SERES.

  3. Joder que post más grandioso Jodar, sin duda mi favorito del blog.

    Tom Wolfe es, casi casi casi seguro, mi escritor vivo favorito, con Houllebeq y Morrow (con tantos otros que seguro que me dejo).

    Elegidos para la gloria aún lo tengo pendiente, pero creo que es de los pocos. En teoría saca libro ya, ¡no puedo esperar!