A la piscina con ellos

Sospecho que Paulo Coelho tiene un morro que se lo pisa, que ha encontrado un momio en la seudoliteratura de los buenos sentimientos y los corazones rotos y lo explota con voracidad de petrolero tejano. Su ego tiene pinta de no caber en un estadio. O a lo mejor es que yo soy un esnob o un cultureta (de mierda). O que envidio su dinero. El caso es que a veces leo sus artículos de autoayuda (o lo que sea eso) en XL Semanal, el suplemento del fin de semana del grupo Vocento, y se me queda la misma impresión que cuando -famélico y ansioso- abro en el trabajo el tupper que me he preparado la noche anterior: menuda ful.

El alquimista, uno de sus libros, está entre ¡los diez más vendidos de la historia!, y ahora publica El vencedor está solo, cuyo primer capítulo puedes bajarte en El Mundo. Yo lo he hecho y he leído atentamente sus once páginas, aunque bien podría haberme quedado en la segunda (y gracias). Es una cosa plana, simplona y aburrida, y ya hay que tener ganas para seguir adelante. A veces basta con muy poco para tomar una decisión.

Es un libro de piscina. Me explico. Francisco Umbral, en una de esas afirmaciones de sobrado de la vida que tanto le gustaban, dijo en una ocasión que la piscina de su dacha (su chalet a las afueras de Madrid) recibía todos los libros malos y que no le interesaban. No resulta difícil imaginarse a Umbral tumbado en la hamaca, con bufanda en agosto y un whiskazo al lado, lanzando displicente al agua los coñazos que le enviaban editoriales varias y aspirantes a la gloria. Pues eso.

Recuerdo uno de mis libros de piscina: Fiesta, de Hemingway. Me lo acabé, pero con dolor… Seguro que tú también tienes un buen número de títulos que habrías tirado por la ventana con gusto…

ACTUALIZACIÓN: Los masocas pueden descargarse aquí el segundo capítulo de El vencedor está solo.

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8 comentarios

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8 Respuestas a “A la piscina con ellos

  1. Ferratinos

    Me regalaron el ocho y lo leí. Comparado con cualquier novela histórica que haya escrito Matilde Asensi, es Dickens.

    Tenéis que profundizar más en la morralla. Y el peor libro del mundo es “Diario de una becaria”. Así escriben de bien los periodistas spanós.

  2. Huber

    Los tres peores libros que he leido (no acabé ninguno de ellos) son uno de la saga Fundación de Asimov, que estampé contra la pared, “El Demonio y Miss Prism” de Coelho, que quemé minuciosamente y “El Ocho”, que regalé a una persona que no me caía demasiado bien.

    Estoy de acuerdo con Tyler Cowen que dice que no basta con abandonar nuestros ejemplares de libros tan malos como los de Coelho sino que hay que destruirlos para no imponer externalidaddes negativas a los demás.

  3. Carlos

    Voy a cambiar de elemento, cambio agua por fuego, piscina por hoguera de purificadoras llamas. A la hoguera debe ir “el ocho” de Katherine Neville, a la hoguera su autora y todos los gallináceos y gallináceas que se deleitan en la lectura de semejante pedazo de mierda y luego se enorgullecen porque “leen”.

  4. ¿No te gusto La montaña mágica? lo tenía como un pendiente.

    Sin duda alguna, todo lo que ha escrito Almudena Grandes (pensar que leí “Casillos de cartón”, lo que se hace PARA FOLLAR), Isabel Coixet, Espido Freire, es que las imagino y me entran sudores reaccionarios. Tuve que pasar una cena con una de ellas (coincidencia) y casi me corto las venas con el sashimi.

    Cuando las veo por ahí me entra un reaccionarismo enfermizo. Bendita Ayn Rand, menos mal.

  5. Francisco Jódar

    Hablando de Thomas Mann. También me costó lo suyo ‘La montaña mágica’. Qué pasajes tan soporíferos… Mi maldita manía de leer ‘lo que hay que leer’.

  6. Séneca

    Insufrible me pareció “Madera de bog” de Cela, digno de ir a la piscina (cosa que no hice porque la misma era comunitaria, que si llega a ser privativa…).
    Lamentable me pareció que Cela tratara de emular la técnica utilizada por Joyce en su último capítulo de “Ulises”, también utilizada por Sterne en “Tristan Sandy”, pero lo peor es la duda sobre si ese bodrio lo escribió el mismo autor de “La colmena”.

  7. Gonzalo

    Otro de Hemingway ” El viejo y el mar ” me pareció un poco aburrida la lucha del vejo pescador con el pez aquel.
    Lo de la piscina de Umbral merece ser verdad, por cierto muy bien traído el post.

  8. Leí una entrevista con Umbral que alguien le había hecho en su dacha y en la que el entrevistador contaba tremendamente sorprendido que, efectivamente, la piscina estaba llena (bueno, no sé si llena, no creo) de libros. Comentaba que él también pensaba que era una boutade, pero que resulta que era cierta.

    Libro de piscina total en mi modesta opinión: “Olvidable Rey Gudú”(también conocido como “Olvidado Rey Gudú”): un rollo de princesas, elfos y demás morralla que además tenía 800 putas páginas cargadas de bobería y sirope. Fue doblar la última hoja y pensar ¿para qué coño me he leído este coñazo?

    También piscinero total (a pesar de su muchísima fama) “Muerte en Venecia”, que es el típico libro en el que lo único que te anima a seguir es que el protagonista se muera de una puñetera vez y, a ser posible, entre terribles dolores.

    Lamentablemente ya ni siquiera me acuerdo de si el viejo verde efectivamente se moría o si se pikaba al Tadzio ese de los cojones.

    Saludos,

    Carmelo