Procrastinación

No soy sobón (bueno, depende), pero empezaré con una de las citas más sobadas de la historia de la literatura, producto de la aguda mente de Borges, esa multinacional de las frases lapidarias: “Otros se jactan de los libros que han escrito; yo me enorgullezco de los que he leído”. No es por fastidiar, pero ¿sabías que Borges se quedó ciego?

No voy a presumir de los libros que he leído, porque la cifra sería ridícula. Tengo la costumbre de apuntar lo que me voy apretando y me sale una media de 30-35 títulos al año. Muchos para algunos, normal para otros, una mierda si tenemos en cuenta lo que se publica cada año (mucho más en España, tierra de sobreproducción libresca) y todas las maravillas escritas en el pasado, que convierten en obligación el comportamiento excluyente y hasta esnob si hace falta.

Esta exigencia elimina a Lucía Etxebarría, Dan Brown, Ildefonso Falcones, Paulo Coelho, novelas de masones, templarios y esoterismos históricos, y un género que detesto especialmente: el de las heroínas émulas de la Bridget Jones de Helen Fielding y sus tres Mandamientos Cosmopolitan: trepar en el trabajo, correrse mucho y bien y no engordar.

El caso es que a mí lo que me gusta es refocilarme en lo que no he leído (siempre que se trate de lecturas de las consideradas ineludibles), y en ese lodazal de páginas no abiertas tengo unos cuantos favoritos que me permiten fustigarme, aunque intuyo que el amor propio lector me hará abordarlas algún día. Aquí van:

DOSTOYEVSKY
Por supuesto, me refiero a sus grandes tochos: Crimen y Castigo y Los hermanos Karamazov. Terribles elucubraciones, densa introspección, el Bien y el Mal, cientos de páginas de letra minúscula y apretada, rusos con nombres interminables… Tolstoi me encanta, pero este hombre me intimida. Dicen que de él parte mucha de la mejor novelística del siglo XX, pero me da un perezón…

ULISES
Y eso que disfruté bastante con Dublineses y El retrato del artista adolescente, pero el Ulises de James Joyce me infunde el mismo respeto que los niños de los cursos mayores cuando era pequeño y un verdadero pringado-pardillo-panoli. Mejor no tocarles las narices.

PROUST
Juro por mi madre que tengo un amigo que se ha leído las siete novelas de En busca del tiempo perdido, pero yo me quedé varado en la que abre fuego, Por el camino de Swann. Recuerdo muy bien la experiencia. La cosa empezó floja pero vagamente prometedora, pasé por cien páginas áridas que estuvieron a punto de tumbarme y llegué a la tierra prometida del placer hacia el final (lo que en términos proustianos supone como doscientas o trescientas páginas). Quizá me lance a la empresa cuando me recluya en una habitación forrada de corcho…

LOS GRIEGOS
Pues sí, los grandes dramaturgos trágicos, Eurípides, Sófocles, Esquilo. He leído las desvergonzadas, divertidas y cáusticas comedias de Aristófanes, pero no he entrado en las del tridente ‘serio’. Éstas sí que van a caer, a mí me tira mucho el griego.

TINTÍN
Lo tengo fácil, porque guardo todos sus tebeos en un polvoriento rincón tomado por las pelusas. Me encantan el dibujo limpio de Hergé y sus secundarios maravillosos (la Castafiore, Hernández y Fernández…), y de mayor quiero ser como el Capitán Haddock, pero sin que me jodan el whisky.

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5 comentarios

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5 Respuestas a “Procrastinación

  1. Biyamaizar

    No seas capullo, no te puedes dejar a Dostoievsky. Te estarás perdiendo uno de los grandes placeres. Crmien y Castigo o El jugador están en mi Top10, sin duda.

  2. Francisco Jódar

    No te pases, Gassó. ¿¿Te vas a Inglaterra??

  3. Gassolina y Fuego

    Eres muy grande, Jódar.
    A ver si nos vemos antes de que me traslade a la madre patria de tu humor (disimular sosa cáustica en un precioso bote de Channel me parece todo un arte que, por mucho que te lea y te relea, me sigue maravillando y fascinando a partes iguales… lo digo en serio).
    ¡Lo dicho!

  4. Pep

    Almudena Grandes, menudo coñazo, no la leeré nunca. Ni a Javier Marías, menudo pedante.

  5. 35 libros, son los que he leído yo en toda mi vida.

    Dostoievsky es pop, que no te intimide para nada. Además, si has visto cualquier película de la etapa solemne de Woody Allen, tendrás una sensación de déjà vu de buen rollo, como de sonrisita boba cómplice.

    Tintín yo me lo tragué todo de pequeño, pero me faltará perspectiva, como con el Corto Maltés (tebeo en el que en el primer número el protagonista folla, DIGO SÍ).

    Soy un ignorante intelectual orgulloso de mi condición (y pobre). ¡Conociéndote el día que leas Ulises lo dejarás a la mitad por simple!