Empatía

Husmeaba hace unos días por la Casa del Libro cuando me llevé una sorpresa al toparme con una nueva edición de Las Cruzadas vistas por los árabes (Alianza Editorial), de Amin Maalouf, el escritor y periodista libanés, bastante conocido en España por el éxito de sus novelas históricas (León el Africano, Samarcanda, Los Jardines de Luz…), también publicadas por Alianza y muy recomendables.

Es un libro que leí en los viejos tiempos de la Facultad, cuando no darle un palo al agua me dejaba horas y horas para desasnarme. Tengo un buen recuerdo de este relato que cuenta la historia de las Cruzadas a partir -casi exclusivamente- de los testimonios de cronistas árabes de aquella época entre 1099 -fecha de la caída de Jerusalén en manos cristianas- a 1291, cuando el sultán Jalil tomó Acre y puso fin a dos siglos de presencia de los francos (o frany) en Oriente Próximo.

LAS ENEMISTADES PELIGROSAS

La victoria musulmana fue un espejismo. El mundo había girado y su centro se había desplazado ya hacia occidente, un proceso que ha continuado durante siglos, y que sólo ahora parece empezar a revertirse con el surgimiento de nuevas potencias (China, la India…), aunque sus fórmulas para el éxito no dejan de ser una adaptación más o menos peculiar de las recetas económicas, ideológicas y políticas occidentales.

La obra de Maalouf tiene -al margen de sus virtudes narrativas y la mucha información y datos sorprendentes y curiosos que contiene- el mérito de abrirnos los ojos al semidesconocido mundo de los árabes medievales y su visión de los invasores cristianos. Las cosas eran muy distintas entonces, como prueban estas palabras de Saladino (1138-1193), el kurdo que fue sultán de Egipto y Siria, líder musulmán y reconquistador de Jerusalén: “¡Mirad a los frany! Ved con qué encarnizamiento se baten por su religión, mientras que nosotros, los musulmanes, no mostramos ningún ardor por hacer la guerra santa”.

Las Cruzadas, llamadas guerras o invasiones francas en el campo musulmán, fueron un complejo y agitado proceso de dos siglos con avances y repliegues, años para la guerra y años para la paz, y dieron forma a una rivalidad secular que pervive y condiciona aún las relaciones entre el derrotado (dejémonos de corrección política) mundo musulmán y el occidente (abro comillas) cristiano (cierro comillas).

Esa dicotomía no puede llevar a nada bueno, y por eso me parece aconsejable leer la crónica de Maalouf e interpretarla como una iniciación a la empatía, esa rara, humilde y poco practicada virtud que todos necesitaremos a espuertas en el futuro.

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9 comentarios

Archivado bajo General, Historia

9 Respuestas a “Empatía

  1. hey, qué guay. Muchísimas gracias y encantado, Fullofgrace.
    Le acabo de rebotar mi dirección postal al Jefe.
    Besotes berlineses.

  2. fullofgrace

    Dadme ambos vuestras direcciones y procedo!!

  3. Ok, Jódar…
    … and Fullofgrace. Envíale entonces un abrazo a Otero de mi parte (y si de paso, y entre tanto envío, cuelas ése gran número del MUY en un sobre con destino Berlín, jeje, pues de puta madre ;)

  4. Francisco Jódar

    Ahora te lo mando, y gracias!

  5. fullofgrace

    Otero? Si es él, trabaja conmigo pero no es mi alter ego…
    paco, mándame un mail con la dirección again, anda, y te mando los dos últimos números (el anterior es de vicios y ocio de la historia. terrible portada pero buena lectura)
    sigo siendo fan rendida de tu blog, seriously..

  6. Francisco Jódar

    Me da que no es Luis… Gracias, Gassó.

    Fullofgrace, mándamelo… Anda…

  7. Coño, Fullofgrace, ¿no serás Luís?

  8. fullofgrace

    El libro de Maalouf es maravillosooo!! Siento barrer para casa, pero no me queda otra que recomendaros el especial que hemos sacado en MUY sobre el Islam. contamos la relación entre islam y cristianismo desde Mahoma hasta la actualidad y, dios santo, cómo cambian las tornas en las historia…

  9. ¡Bravo!
    Y grande el Maalouf.
    Otra ‘empatía’ puede ser echarle un vistazo al Rubbaiyat (Omar Khayam), pura e insospechada modernidad en un mundo que hoy consideramos medieval.
    Me ha gustado mucho el post, nen.