Adiós a todo eso

Robert Graves (Londres, 1895 – Deià, Mallorca, 1985) fue ante todo poeta, y así se consideraba. Publicó su primer poemario, Junto a las brasas, en 1916, cuando combatía en Francia alistado en los Royal Welch Fusiliers, y entregó su último poema a la imprenta en 1975, con 80 años. Puedes acercarte a sus personales y sugerentes versos -dominados casi siempre por el culto a la mujer vista como una musa inspiradora- con Poemas, la antología publicada hace unos años por Pre-Textos.

Pero Graves tenía que comer y mantener a una familia, y los versos pocas veces han dado para eso, así que se entregó a los libros en prosa desde muy pronto, como atestigua Lawrence y los árabes (Península), la primera biografía de T. E. Lawrence (sí, Lawrence de Arabia), publicada en 1927. Graves había trabado amistad con Lawrence y se basó en su correspondencia con él, sus conversaciones y una minuciosa investigación para trazar un retrato de su compleja personalidad y una narración de su intervención en la revuelta árabe contra el agonizante imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial.

“YO, TIBERIO CLAUDIO DRUSO…”
Más tarde vendrían las novelas que le darían la fama, le servirían para pagar la casa que se construyó en Mallorca y lo mantienen en las librerías aún hoy. Sobre todo Yo, Claudio (Alianza Editorial) y su continuación, Claudio el dios y su esposa Mesalina (también en Alianza), ambas editadas en 1934 y de éxito amplificado más de cuarenta años después por una serie británica de televisión de impecable factura, más teatral que otra cosa.

La historia de Clau-Clau-Claudio, Claudio el idiota, el pobre tío Claudio, el tartamudo tullido que contra todo pronóstico se convierte en emperador de Roma, sirvió a Graves para crear dos novelas históricas estupendas -varios años luz por delante de las que triunfan ahora- en las que desplegó su erudición y talento. Después vendrían muchas más, bastantes de ellas excelentes, y ensayos sobre mitología como Los mitos griegos y Los mitos hebreos, u originales investigaciones como La Diosa Blanca, donde reflexiona sobre los presuntos orígenes de la poesía, ligados a una primitiva religión matriarcal.

ADIÓS A TODO ESO
Toda esta digresión digna del emperador Claudio en sus cenas más etílicas y copiosas (la historia cuenta que era un gran comilón y fue asesinado en 54 d.C. con setas envenenadas) tiene un porqué: RBA acaba de reeditar Adiós a todo eso, la autobiografía que Robert Graves escribió en 1929 y con la que dio carpetazo a la primera parte de su vida. Poco después, el poeta inglés decidió abandonar su país para instalarse en Deià (Mallorca), donde se construyó Ca N’Alluny (‘casa lejana’, en mallorquín), que sólo abandonaría durante nuestra guerra (in)civil y la Segunda Guerra Mundial. Allí vivió hasta su muerte.

Este relato desengañado e irónico es una despedida de la juventud y, entre otras cosas, un fiel testimonio de la educación de un joven británico de buena familia hace un siglo. Las páginas sobre sus tristes días en el internado de Charterhouse son memorables, y muy interesante el relato sobre su desastroso primer matrimonio y los inicios de su actividad intelectual, pero lo que hace de Adiós a todo eso una obra imprescindible es su descripción de la lucha en las trincheras del frente occidental.

Graves estuvo destinado en aquella descomunal e insaciable picadora de carne, fue herido y llegó a ser dado por muerto en la terrible batalla del Somme: The Times publicó su necrológica, pero la segunda, verdadera y definitiva tuvo que esperar 70 años. La experiencia le dejaría secuelas psicológicas para el resto de su vida, y la reflejó aquí de forma estremecedora. No conozco otro relato tan impresionante de la sinrazón de aquella matanza indiscriminada, si acaso Tempestades de acero (Tusquets), del alemán Ernst Jünger (1895-1998), con un tono, estilo e intenciones muy diferentes, pero igualmente demoledor.

¿Necesitas más razones para leer a Graves? Aquí tienes la definitiva: John Cobra nunca lo haría.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Autobiografía, General

Los comentarios están cerrados.