El asedio

Corre la opinión -quizá nacida en alguna reluciente factoría del márketing- de que en El asedio (Alfaguara, 736 págs., 22,5 €) está todo Pérez-Reverte, de la misma manera que en Guerra y Paz está todo Tolstói. Incluso se atreven -y esto sí desprende un inconfundible olor a azufre mercadotécnico- a calificar la nueva novela del creador del capitán Alatriste como su Guerra y paz particular. Exageren o no, hay mucho de bueno en esta historia ambientada en el asedio francés al Cádiz de 1811 y 1812, en plena Guerra de la Independencia, ésa que nos sirvió para caer en la dependencia suma del “vivan las caenas” y dio paso a más de un siglo de discordias y guerras civiles rematadas con los 40 años de monarca absoluto de Franco, al que mataron los rojos de muerte natural, como decía Umbral.

Reverte ha cubierto ya una sólida y larga carrera narrativa -iniciada en 1986 con El húsar y la adictiva lectura de El asedio deja en uno la sensación de haberse enfrentado en ella a la exhibición del catálogo de virtudes y características que han ido definiendo su literatura. Este relato denso, bien trabado y poderoso tiene aire de fin de etapa y logro máximo, como si fuera inevitable que el Reverte que lo siga debiera ser otro, para librarse del riesgo de caer en la rutina y la autocomplacencia.

ASESINATOS Y BOMBAS
La heredera de una casa comercial gaditana, un capitán corsario sin nada que perder, un taxidermista espía, un guerrillero del pueblo llano, un artillero francés obsesionado con trayectorias balísticas y proyectiles y un policía despiadado y corrupto son los personajes principales de una intriga con una premisa misteriosa: jóvenes muchachas, apenas adolescentes, aparecen asesinadas -desolladas a latigazos- en los mismos lugares donde caen las bombas francesas de la copla (con las bombas que tiran / los fanfarrones / se hacen las gaditanas / tirabuzones). Cái es lo que tiene.

Esa aparentemente inextricable relación entre los crímenes y los bombardeos va trazando un mapa siniestro sobre Cádiz -la ciudad es otro de los personajes principales, no un mero escenario-, mostrada como un lugar inquietante y lleno de secretos, en contraste con la imagen de calles luminosas y abiertas al mar que suele sugerir. Sin duda, uno de los mayores y originales aciertos del libro.

VIDAS CRUZADAS
A partir de ahí, Pérez-Reverte teje las existencias de unos antihérores que le sirven para ofrecer una visión descarnada del ser humano, y lo hace con paciencia y a veces hasta morosidad -la prosa está muy cuidada en cada página-, para acelerar en las escenas de acción, concisas, certeras y contundentes como puñetazos -las borda-, y bajar el nivel sólo en la historia de amor, muy contenida y decimonónica, a lo Jane Austen, donde se encuentran los únicos desmayos en el ritmo de una trama policíaca sostenida con pulso y vigor de artesano hasta la última de sus más de setecientas páginas.

El asedio es también una novela sobre la España que pudo ser y no fue -es decir, una reflexión histórica-, el retrato minucioso de la vida cotidiana de una ciudad única y peculiar en un momento decisivo de su evolución -Reverte debe de haberse dejado las pestañas documentándose, y se nota en todo momento-, y un ejercicio de estilo, con un castellano rico y un vocabulario preciso y extenso -hay mucha jerga marina, que Reverte domina como buen aficionado práctico-, que se lee con placer y requiere a veces el uso de un  diccionario, como en tantas obras de Delibes, condenadas a la arqueología léxica en unos años, si no ya.

Si crees que la literatura de calidad es cosa de cuatro almas sensibles y no puede habitar en las páginas de un best-seller (la primera edición cuenta con 300.000 ejemplares y el libro ha entrado directo a los primeros puestos de los más vendidos), quizá esta apasionante y espléndida novela te convenza de lo contrario.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “El asedio

  1. Francisco Jódar

    ‘Resurrección’ lo tengo por casa, pero no le he hincado el diente. ¿Lo de la muñeca hinchable lo aprobaría un ruso atormentado por problemas de conciencia, como Tólstoi? Y yo sí creo que en un best-seller puede haber buena literatura, aunque no sea lo habitual.

  2. gportillo

    Me temo que más de lo mismo y creo que no la voy a leer porque soy un firme convencido de la incontrovertible verdad que apuntas hacia el final de tu comentario.
    La comparación propagandística con “Guerra y Paz” ratifica mi decisión, pues no es éste el libro de Tolstoi que me llevaría a una isla desierta con mi muñeca hinchable (prefiero “Resurrección”).
    En fin que veré la película en su momento, quizá también protagonizada por Viggo….