Vidas rotas

Muchos no se acuerdan o no lo han vivido, otros procuran olvidarlo y hasta hay quien intenta ocultarlo, pero no ha pasado tanto tiempo desde aquellos días en que las víctimas de ETA vivían en Euskadi como apestados, casi teniendo que pedir perdón por haber puesto la nuca o haber pasado por el lugar del bombazo, mientras algunos se inflaban a txikitos y preferían mirar a otro lado. Afortunadamente, las cosas han cambiado bastante -sobre todo desde que hay un lehendakari no nacionalista- y eso queda cada vez más lejano, pero no está de más que alguien se preocupe de mantener el recuerdo de las víctimas.

Es lo que hace Vidas rotas (Espasa), que relata en sus más de 1.300 páginas las vidas e historias de las 857 personas asesinadas por ETA hasta hoy (habrá que hacer un apéndice, me temo). Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey han investigado durante seis años y el resultado es este volumen que cuenta cómo fueron cruelmente despachadas todas y cada una de las víctimas de ETA, recoge testimonios de sus familiares y amigos e informa de las identidades de los asesinos que perpetraron estos crímenes y de las condenas a que fueron sentenciados por sus actos, además de analizar las pautas de actuación de los terroristas, carniceros al azar unas veces, selectivos otras. Un libro necesario.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Vidas rotas

  1. Francisco Jódar

    Creo que tienes una parte importante de razón, aunque a mí el hecho de que haya un lehendakari no nacionalista me parece decisivo. Y cuanto más dure, mejor, ya se ha visto que no se cae el árbol de Guernica ni pasa nada.

  2. No es lo más importante de tu post pero creo que la reivindicación de las víctimas no empieza con “un lehendakari no nacionalista” sino bastantes años atrás con un señor antipático y con bigote, otro no demasiado simpático y con barba que ahora anda por Europa y una señora que vio como le descerrajan varios tiros a us jefe y amigo mientras estaban sentados en la misma mesa.

    Además, por supuesto, de unos señores que se manifestaban en el País Vasco siendo cuatro gatos y que todavía tienen que ir con escolta…

    Lo que haga López será importante (o no, es pronto para decirlo) pero no le adjudiquemos lo que han hecho otros antes mientras el se preocupaba de cuestiones como “lo importante es que Iñaki no muera”.

    Y ese Iñaki no era precisamente una víctima…

    Carmelo

    PD.: Perdón por tener siempre la caña preparada, defecto profesional.