Hadjí Murat

Italo Calvino (1923-1985) dedicó un ensayo a explicar Por qué leer a los clásicos, aquellos autores y libros que, según él, “cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados e inéditos resultan al leerlos de verdad”. Es sólo una de las muchas y fundadas razones que el autor del delicioso El barón rampante aduce para justificar el que uno pase el tiempo conviviendo con los pensamientos, experiencias e imaginaciones de un muerto quizá milenario.

Otra razón que hace aconsejable la lectura de los más grandes es descubrir (o redescubrir) las conexiones entre vida, historia y literatura, que surgen en el momento más inesperado y de formas insospechadas, tanto que, a veces, esos agujeros espacio-temporales se abren a bombazo limpio y se descubren en lo más prosaico: una página web, un telediario o la radio.

Los recientes atentados suicidas en el metro de Moscú, cometidos por un par de infelices jóvenes chechenas fanatizadas, me han recordado un relato de Lev Tolstói (1828-1910) que podría figurar en cualquier antología de la literatura universal. Hadjí Murat es la historia real de un musulmán del Cáucaso que lideró la guerra santa contra el expansionista y cruel imperio de los zares, acabó pasándose al enemigo (ya se sabe, el tópico del avispero caucásico) y murió unos meses después, en abril de 1852, cuando intentaba abandonar a los rusos, que lo persiguieron y mataron en un enfrentamiento final.

Tolstói, que sirvió años como soldado en la región y sabía de qué hablaba, escribió medio siglo más tarde y a partir de esos acontecimientos verídicos una novela breve donde no hay cabida para los juicios de valor ni morales, sino pura narración sobre un héroe épico astuto y osado, casi un Ulises de las montañas. La acción se va desplegando con sencillez y una fuerza misteriosa y cuando uno cierra el librito sabe que ha leído una obra maestra, pero no es capaz de explicar por qué. Cosas de los grandes y los clásicos.

El conflicto del Cáucaso -esa tierra que vive una guerra inmemorial entre distintos pueblos y estados enfrentados por razones económicas, territoriales, políticas…- continúa hoy y se manifiesta en terribles masacres como la de Moscú o las perpetradas por el ejército ruso hace unos pocos años, pero tiene unos antecedentes cuyo conocimiento matiza lo que de otra forma se quedaría en la enésima barbarie incomprensible y televisada que nos jode la cena y hemos olvidado en el postre. Adentrarse en ellos leyendo una joya de la literatura no puede ser un mal plan.

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