¿Sueñan los e-books con rosas eléctricas?

El Día del Libro ha llegado y pasado, y bien podrían haberlo llamado Día del e-book, o, quizá, Día del iPad. La rectangular sombra del nuevo juguete de Apple ha planeado sobre las casetas de la Rambla barcelonesa donde los autores firman libros y a más de un editor no le llega la camisa al cuerpo, aunque no hay que exagerar ni caer en la histeria. Como escribe Vila-Matas, más allá de la era digital y de Google -que también desaparecerá un día- sólo nos espera “el terrible Eyjafjallajökull, el centro de Difuclyatd, allí donde se oye el permanente e inconfundible gluglú de un desagüe”. (Vila-Matas me lee, fijo, y me ha copiado lo del desagüe).

Steve Jobs, sus locos cacharros y los editores también se perderán como gotas en la lluvia, pero, mientras, tienen que hacer caja y entretenerse, como todos. Apunta: con motivo de este día libresco, Leqtor.com ha lanzado la edición digital de la serie Millennium de Stieg Larsson, aunque sólo en catalán. ¿Por qué no en castellano? Por una sólida razón: Destino, propietaria de los derechos del best-seller en España, esperará a la puesta en marcha de la plataforma de venta de libros electrónicos que prepara junto a Random House/Mondadori, Santillana y otras editoriales. ¿Fecha prevista? Junio. ¿Oferta? Unos 5.000 títulos, incluyendo a los autores españoles de más éxito. La van a liar parda. O no.

LA ALDEA GALA RESISTE
Tengo para mí que muchos bibliófilos viven secretamente encantados estos días de ominosos agüeros sobre el futuro de su bien más preciado. Elitistas de corazón, vislumbran gozosos un mañana en el que poseer una amplia y polvorienta biblioteca física será un rasgo de distinción similar al de llevar monóculo en la Camboya de Pol-Pot.

Dos de esos bibliófilos son Umberto Eco y Jean Claude Carrière, protagonistas de Nadie acabará con los libros (Lumen, 272 págs., 21,90 €), donde ambos intelectuales mantienen una charla en la que reflexionan sin ponerse apocalípticos sobre el pasado, el presente y el futuro del libro, y sobre cómo va a cambiar su circunstancia y continente -que no su esencia- con la irrupción del libro electrónico, lo digital y las omnipresentes pantallas. Habrá que leerlo y (¡ay!) olerlo y acariciar su lomo.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “¿Sueñan los e-books con rosas eléctricas?

  1. Francisco Jódar

    Espero que convivan, aunque parece evidente que lo digital se quedará con la mayor parte del pastel, y tiene mucha lógica. Yo ya estoy buscando monóculos. Gracias por leer y comentar.

  2. Sonya

    Me rendieré ante el e-book como todo el mundo, pero de momento donde esté un libro tradicional…

  3. Después de un año entero sin leerme más que dos o tres libros físicos, puedo decir (y sin rubor) que es el primer año desde que tengo uso de razón en el que no me compro ningún libro. Entre que no hay sitio en casa y la comodidad de un ebook…