Lectura veraniega

Me largo. Vaco. No quiero oír nada de crisis, despidos (espero), reformas laborales ni mercados, esos nuevos dioses olímpicos que truenan sobre los pobres mortales, rigen sus grises destinos y castigan al soberbio que los desafía. Intentaré huir de la información, enemiga declarada de la felicidad, y de toda la bazofia sectaria disfrazada de periodismo que nos inunda, y me dedicaré a la contemplación, los placeres físicos -cuanto más groseros mejor- y la divagación en buena compañía.

Como cualquier lector avezado sabe, la elección de los libros vacacionales es una tarea delicada y que exige tacto. El estado mental que pretendo alcanzar requiere lecturas -de eso no deserto- que lo propicien. Por eso llevaré conmigo el Dietario voluble (Anagrama, 280 págs., 8,50 €) de Enrique Vila-Matas, que abarca tres años (2005-2008) del cuaderno de notas personal de uno de los escritores españoles más estimulantes que conozco. Reflexiones disparadas en todas direcciones, fronteras entre el ensayo y la ficción difuminadas, observaciones literarias mezcladas y agitadas con la vida, fragmentos para leer a dosis pequeñas y mirar el mundo de otra manera. 

¿Y tú, qué vas a leer en vacaciones?


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3 comentarios

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3 Respuestas a “Lectura veraniega

  1. Francisco Jódar

    ‘Tokio blues’ me gustó, y el resto que he leído de Murakami también, aunque siempre me deja pensando de qué narices está escribiendo.

  2. Pues ahora estoy leyendo uno de Martin Gardner, de esos en los que en plan escéptico va desmontando falsos mitos científicos. Y lo próximo que tengo apalabrado es algún Murakami, que siempre me dicen que está muy bien y todavía no lo he catado. ¿Alguna sugerencia o me voy directamente a Tokio Blues?

  3. Sonya

    Lo que tú me propongas