El otro Julio Verne

Que levante el dedo del ratón quien no haya oído aquello de que Julio Verne (1828-1905) viajaba sin salir de su habitación y hacía viajar a sus lectores más y mejor que Alsa. Topicazo. O no del todo, porque cuenta la historia que el novelista francés, considerado el padre de la ciencia ficción, juró no volver a viajar después de ver abortada la fuga del hogar paterno que emprendió para ser grumete y marinero. Tenía sólo once años, y hay biógrafos que discuten el episodio, pero me gusta imaginarme al pequeño Verne avergonzado, castigado en su cuarto sin cenar y redimiéndose a través de la fantasía.

Este escritor de imaginación portentosa -en sus obras habla con sorprendente exactitud de inventos posteriores como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales- es especial para muchas personas (entre las que me cuento), que recuerdan con cariño lecturas infantiles -ilustradas y resumidas las más, porque Verne era prolijo- de Viaje al centro de la Tierra, La vuelta al mundo en 80 días o Veinte mil leguas de viaje submarino, por citar sólo unas pocas.

Lo que sus viejos seguidores no sabíamos es que el autor de Miguel Strogoff tenía otra faceta: la de observador social y crítico de la realidad de países y culturas extranjeros. Nórdica acaba de publicar Viaje a contrapelo por Inglaterra y Escocia (296 págs., 19,50 €), una obra de Verne inédita en la que dejó sus impresiones, a menudo amargas y ácidas, sobre un viaje que realizó en 1859 con un amigo por tierras británicas, donde no le pasaron desapercibidos los aspectos negativos de la industrialización.

El manuscrito, rechazado por Pierre Jules Hetzel -el único editor que tuvo Verne- por no ajustarse a lo que se esperaba de su autor, quedó olvidado en un cajón y no se supo nada de él hasta 1989, cuando fue publicado en Francia tras ser descubierto por el ayuntamiento de Nantes, ciudad natal de Verne y dueña de su legado, cedido por la familia. Una historia digna del hombre que soñó al capitán Nemo.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “El otro Julio Verne

  1. Francisco Jódar

    Apuntado queda. Y vigila ese esplín. Un abrazo.

  2. Anónimo

    Con Verne afortunadamente disfrutamos todos aquellos niños que ahora penamos porque, contra lo que nos enseñó, parece que el mundo y la vida de quienes discurrimos por él no puede ser diferente, ni existe más camino que aquél señalado por quienes manejan la sociedad en la que te toca vivir.
    Para viajar sin salir de tu habitación, que otra cosa puede resultar peligrosa, tal y como demuestra cualquier telediario, te recomiendo, si no lo has leído ya, “Voyage Autour de ma
    Chambre”, de Xavier de Maistre.