Pasiones contagiosas

El sueño del celta (Alfaguara, 464 págs., 22,50 €), la nueva novela de Mario Vargas Llosa, narra los avatares públicos y privados del irlandés Roger Casement (1864-1916), uno de los primeros europeos en denunciar las salvajadas perpetradas por el colonialismo occidental. Casement fue testigo en el Congo Belga y la Amazonía peruana de las atrocidades cometidas en nombre del presunto progreso civilizador, mera excusa para la explotación económica más descarnada, y lo que vio allí cambió su vida y su actuación política hasta encaminarlo a una militancia activa en el nacionalismo irlandés frente a la Inglaterra que admiraba y a la que había servido. Eso y más se cuenta en esta historia que, en las manos sabias y expertas del reciente Nobel, pinta tan apasionante como las vicisitudes de este personaje, al que el escritor peruano califica de “héroe moderno”. Para no perdérsela.

DE UN LIBRO A OTRO
Vargas Llosa ha declarado que empezó a escribir para que sus relatos se leyeran con la misma pasión con la que él leía los libros que cambiaron su vida, y entre estos figura El corazón de las tinieblas, del polaco-británico Joseph Conrad (1857-1924), la magistral narración breve de un viaje de pesadilla a través del río Congo, que muchos conocen sin saberlo gracias a la (muy) libre adaptación que de ella hizo Francis Ford Coppola en Apocalypse Now.

Fue leyendo una biografía de Conrad como Vargas Llosa supo de la existencia de Casement, quien compartía con el escritor polaco el conocimiento directo del infierno creado por los colonizadores belgas en el Congo a finales del siglo XIX. Y fue al conocer el argumento y la génesis de El sueño del celta como yo encontré una excusa perfecta para releer El corazón de las tinieblas y confirmar dos cosas que ya sabía: es una obra maestra, y las pasiones literarias son peligrosamente contagiosas.

Con el ánimo de extender la infección, me permito hacer una sugerencia a quienes deseen adentrarse en lo último de Vargas Llosa. Que antes se concedan el lujo de leer o releer El corazón de las tinieblas, en cierto modo su antecedente. Los admiradores de Conrad renovarán su entusiasmo y los novatos descubrirán una prosa precisa, expresiva y vehemente que construye una narración densa y pegajosa que se lee sin pestañear.

Qué tipo Conrad, arrancado de Polonia en plena infancia por la opresión rusa. Se hizo marinero en barcos franceses, navegó por medio mundo, intentó suicidarse a los 21 años, tomó parte en el contrabando de armas para los carlistas españoles, se enroló en la marina británica y acabó estableciéndose en Inglaterra, donde adoptó el inglés tardíamente para convertirse -caso único- en uno de los mayores estilistas de una lengua que no era la suya y dejar para la posteridad maravillosas novelas como El agente secreto, Lord Jim o la monumental e impresionante Nostromo, que dio nombre a la nave de Alien, la película rodada por Ridley Scott a partir de otro relato conradiano: La línea de sombra.

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1 comentario

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Una respuesta a “Pasiones contagiosas

  1. Anónimo

    No sé que decirte Paco. Para mí Vargas Llosa es el mejor escritor en español vivo, pero una novela de encargo y publicada al calor del Nobel, huele un poquito raro. En fin el tiempo dirá.
    Mucho colonialismo y trato inhumano a los indígenas, pero no parece que la cosa haya cambiado, salvo que ahora los métodos son más sutiles, y los que nos hemos ido, porque nunca tuvimos que haber estado, los dejamos con el culo al aire y en peores manos -Sáhara-.
    Hasta la próxima