La piel

El escritor y periodista italiano Curzio Malaparte (1898-1957) fue popular en la España de los 40 y 50, pero llevaba años confinado a las librerías de viejo y la estantería del abuelo hasta que han venido a rescatarlo las nuevas traducciones de David Paradela para Galaxia Gutenberg, que han recuperado los muchos fragmentos proscritos por la censura franquista.

Primero fue Kaputt, un libro fascinante (ya reseñado en este blog), sobre sus experiencias en la Europa de la Segunda Guerra Mundial, y ahora le toca a La piel, el relato del Nápoles recién liberado de los nazis por los aliados, una ciudad vieja y sabia donde vencedores y vencidos sobreviven entre la ruina material y moral causada por la mayor guerra vista (toquemos madera) por el hombre.

Malaparte, acompañado casi siempre por militares estadounidenses que tenían en él al mejor guía posible, nos va paseando por los diferentes ambientes de la ciudad que amaba, de lo más alto a lo más bajo, pero se detiene sobre todo en las vicisitudes del pueblo hambriento y miserable, digno y noble a veces, canalla y cruel otras.

Lo hace con un lenguaje muy personal, el de un estilista que alcanza su mejor nivel en las descripciones líricas (casi oníricas y alucinadas en ocasiones), de las que uno se ve arrancado sin previo aviso por observaciones descarnadas y satíricas o escenas sobrecogedoras que son como un puñetazo en el estómago. Cualquiera que lea este libro o Kaputt atesorará en la memoria imágenes brillantes que acreditan a Malaparte como un enorme escritor, sutil, preciso y original, cuya recuperación constituye una de las mejores noticias literarias de 2010 en España.

Sí, me temo que me he hecho malapartiano. ¿Se nota?

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