Es la guerra

Lo hemos visto/oído demasiado a menudo: quien más fuerte aporrea los tambores de guerra no ha pegado un tiro ni con una escopeta de balines. Queremos que nuestros pulcros profesionales vayan a la guarida de los malos, la limpien y, por favor, que no nos molesten con imágenes de cadáveres despanzurrados y ataúdes que vuelven envueltos en una bandera. Mandamiento número 1 sobre las guerras de papel: ignorar a los que pontifican sobre ellas sin haber estado. Sobran Napoleones de bolsillo.

Patrick Hennessey (Inglaterra, 1982) sí que ha estado en el fregado, y solo por eso ya merece cierta atención cuando habla del asunto. Hennessey era un licenciado en Filología Inglesa que, aburrido de las perspectivas profesionales que le aguardaban, ingresó en 2004 en la Academia Militar de Sandhurst. De ahí salió como oficial para seguir esta ruta: Buckingham Palace – los Balcanes – Irak – Afganistán (aquí, y con solo 25 años, alcanzó el rango de capitán, el más joven del ejército británico en ese momento). Evidentemente, le sobran legitimidad y autoridad para contarnos un par de cosas sobre la guerra.

Nos las relata en El Club de Lectura de los Oficiales Novatos (Los Libros del Lince, 288 págs., 23 €), el testimonio de su experiencia militar en el que podemos seguir paso a paso su formación y sus peripecias en sus posteriores destinos, especialmente Irak y Afganistán, que ocupan la parte más interesante. Hennessey estructura la narración a partir de sus e-mails de aquellos días, su diario, partes oficiales y conversaciones con sus compañeros de armas, y recalca que estamos ante un relato completamente subjetivo que no pretende reflejar LA GUERRA, sino SU GUERRA.

El libro muestra las contradicciones de los conflictos militares modernos: soldados atrincherados en campamentos en mitad de la nada, relajándose con sofisticados videojuegos de guerra después de volver de patrulla por un mundo medieval, o viendo temporadas completas de Anatomía de Grey para matar el tiempo; iPods, teléfonos por satélite y avanzadísimo armamento conviviendo con el tercermundista ejército afgano, formado por tipos capaces de echar una cabezada en mitad de una escaramuza; vehículos del siglo XXI circulando por caminos de cabras acosados por los talibanes, fanáticos guerreros de otra época pero bien armados…

El mayor mérito del libro de Hennessey radica en su capacidad para transmitir algo de las sensaciones del soldado de primera línea en estas guerras tan televisadas como desconocidas: el tedio, las largas esperas, la descarga de adrenalina en la acción, el miedo a morir o quedar mutilado, la crueldad más cruda, la confirmación de que, en la batalla, cualquiera puede comportarse como un verdadero criminal y, fundamentalmente, la soledad del que sabe que nadie que no haya estado allí podrá comprender las experiencias y sentimientos conocidos en la batalla.

Nota:
Yo también estoy en guerra -incruenta-, en este caso con los talibanes del spam. En cuanto queden aniquilados sus últimos focos de resistencia, volverán a abrirse los comentarios, como corresponde en cualquier blog.

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