El negocio del buen rollo

Si estás un poco en el temita de los libros y los blogs literarios, puede que ya conozcas a Alberto Olmos (Segovia, 1975), un escritor joven pero con seis novelas a cuestas y autor de dos blogs que le han dado notoriedad en Internet: Lector Mal-herido (crítica literaria cargada de sátira y mala leche), e Hikikomori, también muy recomendable.

Su última obra es Ejército enemigo (Mondadori, 288 págs.; 19,90 €, 13,99 € el e-book), una especie de novela negra que es más que una novela negra. Vamos a por ella, en plan informe de lectura, pero empezando por la conclusión: QUE TE LA LEAS.

LO QUE PASA
Santiago es un publicista mediocre, desencantado, cínico y solitario. Uno de sus pocos amigos, Daniel, es un comprometido trabajador social que acaba de ser asesinado en circunstancias no aclaradas y sin móvil aparente, y que ha dejado para Santiago un sobre a su nombre. El sobre contiene la clave del correo electrónico de Daniel. Con ella, Santiago accede a la vida privada de su amigo, los motivos ocultos de sus actos, sus ideas y relaciones. La inmersión secreta de Santiago en esa intimidad lo embarca en una investigación sui géneris sobre el crimen que le descubre en qué andaba metido Daniel y cuáles fueron las causas de su muerte.

¿QUÉ QUERRÁ DECIR ESTE TÍO?
Olmos critica la hipocresía social que ha convertido la solidaridad en un inofensivo objeto más de ocio y consumo (a lo Víctor Manuel y Ana Belén, los del apestoso anuncio banquero que puedes ver al final de este post), y reflexiona sobre la forma en que Internet y las nuevas tecnologías han venido a destruir el concepto tradicional de intimidad y a cambiar radicalmente las relaciones personales y sociales. Hay más (la publicidad, el porno en la Red, el sentido y las posibilidades del activismo político…), pero estos dos temas son lo fundamental.

CÓMO LO CUENTA
Con un lenguaje directo, ágil y preciso, de frases por lo general cortas y tono coloquial (sobre todo en los diálogos, fibrosos y eficaces), con cultismos ocasionales e imágenes y metáforas a veces líricas que se integran en las descripciones (muchas de ellas brillantes, sobre todo las de la ciudad) y aportan diversidad al estilo. El ritmo no decae y se suceden hábilmente los distintos registros −descripción, relato, diarios, reflexiones, diálogos, e-mails−, lo que aporta variedad estilística y contribuye al dinamismo del relato. Este tipo escribe bien, es original y posee potencia narrativa. 

VALORACIÓN
La obra destaca por su ambición, valentía y originalidad.

Ambición por ser una novela repleta de ideas y reflexiones actuales y pertinentes y por su retrato de una sociedad y un tipo de persona (el profesional urbano, joven, comprometido o no social y políticamente, o sea, tú) que ha crecido en un entorno muy determinado y reconocible. Alberto Olmos tiene muchas cosas que decir sobre lo que pasa y nos pasa, y las dice.

Valentía por su crítica y desdén a lo políticamente correcto y su falta de miedo para tocar temas espinosos (la pornografía en Internet, el sexo virtual, la alienación en el trabajo, la degradación de muchos barrios de las grandes ciudades…). De hecho, el protagonista es bastante indeseable y cabroncete. 

Y originalidad por la forma: una intriga que adopta muchas características del género negro y las combina hábilmente para enganchar al lector, entretenerlo y, con la excusa de saber lo que va a pasar, irle suministrando reflexiones muy personales, corrosivas y polémicas.

Olmos construye personajes creíbles y una trama interesante, aunque aquí radica el mayor defecto de la novela: el asesinato de Daniel no queda suficientemente explicado, la resolución del misterio resulta algo endeble y el final −para el lector es evidente lo que ha pasado con el asesino de Daniel− no raya a la altura del resto del (estupendo) libro.

Y para terminar, el prometido anuncio de los reyes de la solidaridad más pretenciosa y naftalínica (¿no hablan como si hiciera mucho que no se aprietan una buena fabada?). Dialogan sobre relaciones largas. El objetivo: vender cuentas bancarias. Vomitivo.

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1 comentario

Archivado bajo Novela, novela negra

Una respuesta a “El negocio del buen rollo

  1. Pep

    A mí me parece que el Alberto Olmos este es solo otro provocador mas que quiera hacerse famoso y gastar pasta

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