Crimen y castigo

De pequeño me causaba perplejidad el ver dibujos animados checos y de por ahí después de una sesión de Bugs Bunny y compañía. Aquello me hacía intuir que eso del ‘bloque del este’ que oía en la tele era una cosa pobre y tristona, como de niño sin merienda. Con el Coyoye y el Correcaminos en su arsenal, los americanos solo podían ganar la Guerra Fría.

El caso es que acabo de terminar Crimen y Castigo —la típica lectura que pospones año tras año sin saber muy bien por qué— y me ha parecido una novela genial y absorbente, una pesadilla urbana desarrollada en una serie de estampas alucinadas protagonizadas por personajes inolvidables. Me retraía que estuviera repleta de miserables rusos chiflados de conciencia atormentada, y vaya que si lo está, pero Dostoievksi la escribió en estado de gracia y se lee con avidez. Obra maestra. Sombrerazo para el amigo Fiódor Mijailovich.

¿Y qué tienen que ver los dibujos animados hechos tras el Telón de acero y Dostoievski?, se preguntarán mi novia y los cuatro amigos que me leen. Me explico: nada más terminar el libro del escritor ruso pasé por aquí y me topé con una versión animada de Crimen y castigo a cargo de un cineasta polaco, un tal Piotr Dumala que al parecer interpretó el título al pie de la letra. Qué bajón, fue como volver a tragarse una historieta checa después de disfrutar de las sádicas putadas que Piolín le hacía al lindo gatito.

Si alguien es capaz de verla del tirón (media horita), qué digo, si alguien llega al minuto cinco sin dar una cabezada, le invito a cenar. Joder, si es que es más lenta que El sol del membrillo…  

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2 comentarios

Archivado bajo General, Novela

2 Respuestas a “Crimen y castigo

  1. Jesús C.

    Yo lei Crimen y Castigo con 19 años y lo tuve que hacer del tirón. Era incapaz de soltar el libro. Tenebroso y asfixiante, pero humano y sublime a la vez.
    Luego vinieron El Jugador y Humillados y Ofendidos.
    Obras todas ellas inquietantes y plagadas de las miserias y grandezas que puede experimentar un ser humano.Y rebosantes de una atmósfera tenue, inmóvil, amarga, y a ratos siniestra; y a veces acartonada, como los dibujos animados checoslovacos, extremadamente rancios si los comparas con la bazofia que venía de Estados Unidos (con aquel doblaje mexicano tan curioso), pero tan propios para los que crecimos a caballo entre los 70 y los 80.

    • Tengo que trabajarme más a Dostoievski. Leí ‘El jugador’ y ‘Memorias del subsuelo’ y no me dijeron gran cosa. Quién sabe, puede que fuera por el momento en que las leí.

      En cambio, todo lo que he leído de Tolstói (muchas más obras) me ha gustado, sobre todo ‘Guerra y paz’ y ‘Hadji Murat’. Quizá todos los lectores de narrativa nos podamos dividir en ‘tolstoianos’ y ‘dostoievskianos’.

      Gracias por leer el blog. Saludos.

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