Ponme medio de Faulkner

En Barcelona echa el cierre Catalònia, una vieja e importante librería cuyo local ocupará dicen un McDonald’s. Toma metáfora de la vida española. Eso sí que es echar sal en la herida y ponerle en bandeja a la afición la oportunidad de rasgarse las vestiduras y volcarse cubos de ceniza sobre las cabezas. Aunque sospecho que la pena y la nostalgia disminuirían si en lugar de la honrada e infecta cadena de comida rápida se anunciara un japonés cool o una gastroteca regentada por un discípulo de Ferran Adrià, me uno al clamor de los letraheridos (“¡Las librerías se mueren, hay que defender la cultura!”) y me golpeo el pecho con la derecha, mientras sujeto con la izquierda un libro de segunda mano que olisqueo con resignación.

El hecho, por lamentable que sea, tiene tanto de significativo como poco de extraño: el 40% de los españoles afirma no tocar un libro JAMÁS (o sea, que serán más) y, tal y como están las cosas, el McDonald’s lleva camino de convertirse en la marisquería del pueblo.

Las ventas en librerías bajan desde hace años (aún no hay datos oficiales, pero fuentes del sector estiman que el descenso en 2012 habrá rondado el 20%) y aquella figura del librero prescriptor que conocía el género como nadie y aconsejaba al comprador ha dado paso a una extinción masiva de los establecimientos pequeños y medianos, devorados por la crisis innombrable y poderosos depredadores (grandes superficies, Internet…) que contribuyen al empobrecimiento de la vida urbana.

LA RESISTENCIA LIBRESCA
Sin embargo, un pequeño grupo de galos mantiene el tipo, y al menos en Madrid, mi ciudad, van surgiendo pequeñas librerías que buscan fórmulas para sobrevivir. La más conocida es Tipos Infames, donde aparte de comprar puedes tomarte un vino o lo que se tercie y asistir a presentaciones, exposiciones y saraos varios, pero existen otras por el estilo como La Marabunta, Cervantes y Compañía o  Café Molar, que van más allá del mero comercio y lo estimulan con actividades que atraen a una fauna variopinta que siempre puede acabar picando y pasando por caja. Gafapastismo inteligente, diría yo.

La que no conocía es la que me topé el otro día bajando por Embajadores, en Lavapiés. Flaneaba yo acompañado por una bella e inteligente señorita, un ilustre caballero retirado y un jurista de postín no me dejo ver con cualquiera—, cuando el profesional de las leyes decidió adentrarse en el Mercado de San Fernando a comprar no sé qué verdura horrible. Lo acompañamos resignados y, nada más entrar, ¿qué fue lo que vimos justo a nuestra izquierda?

Lema

El lema define la naturaleza de La Casquería [LQ] Libros al peso, una librería que ocupa un antiguo puesto del mercado en un fenómeno inverso al que abría este post.

La Casquería

Esta casquería incruenta sigue una filosofía (en su web la explican con detalle) que cuestiona los modelos de producción y consumo al uso, y se enmarca en la nebulosa de movimientos e iniciativas populares que buscan nuevas formas de gestionar la sociedad y los espacios públicos. La frase me ha quedado muy aparente, pero como no pienso seguir por ese camino, repito, reitero, insisto: quien desee saber más, que vaya a su web, que lo dejan todo clarito.

Montan actividades de todo tipo y se abastecen principalmente de donaciones de libros usados que luego venden a bajo precio y al peso, lo que puede dar lugar a sofisticadas ironías: aquí, las obras completas de Borges costarían bastante menos que la saga entera de Caballo de Troya. 

Casquería 2

 

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4 comentarios

Archivado bajo General, Librerías

4 Respuestas a “Ponme medio de Faulkner

  1. Anónimo

    Como quiera que la “bella e inteligente señorita”, al parecer, ya ha aclarado que la horrible verdura no era sino una simple escarola cuya función principal consistió durante tres días limpiar el estómago del “jurista de postín” atestado de las múltiples comidas familiares realizadas hasta aquel momento, y las que faltaban aún, algunas de ellas compartidas con los personajes involucrados en el descubrimiento narrado con la gracia y soltura habituales de ese émulo, con una dosis menos de mala leche, de aquel otro gran “Paco” objeto de mi admiración eterna, me voy a limitar a decir que, aun cuando se lean menos libros en su formato tradicional, lo cierto es que la gente sigue leyendo y escribiendo porque ambas cosas son consustanciales al acto de la comunicación. Junto con la palabra hablada la escrita es el vehículo principal de la trasmisión de información y sentimientos humanos y siempre se puede tener la suerte de leer, por ejemplo en Internet, algo tan bien escrito como lo que motiva este comentario que, a buen seguro despertará la curiosidad de más de uno por saber qué son esas cosas llamadas libros que se pueden adquirir en lugares tan insospechados.
    Por lo demás si bien puede parecer lastimoso encontrar libros al peso en un puesto dedicado a casquería dentro de un mercado tradicional madrileño, no podemos dejar de pensar en el orgullo que deben sentir las vísceras, huevos, solomillos y….escarolas al compartir su espacio natural con tan ilustres vecinos. Yo no dejo de recomendar la escarola “ruidofuriosa” del mercado de San Miguel a todos mis contertulios, pues al comerla te sientes próximo al río Misisipi y compartiendo mesa con sus morosos sureños de principios del siglo XX.

    • Este émulo, como tú dices, no tiene ni la milésima parte de talento de ese “gran Paco”, y además teme el ruido furioso faulkneriano. Creo que le meteré mano a ese caballero del Sur con algo más liviano antes de pasar al plato principal.

  2. ¡Gran detalle, muchas gracias! Un escaneo rápido y ya he encontrado una verdad bíblica: “Fools make feasts and wise men eat ‘em”.

    ¡Un abrazo!

  3. Ferrero

    Que sepas que llevo un mes buscando un libro para regalarte y no se ha editado en español. Según leía fragmentos me parecía lo más jodarizante que he escuchado desde que te sentabas aquí. Así que aquí va en inglés post-restauración.

    Solo espero que no te haga más cascarrabias, aunque es imposible leerse más de dos páginas de una sentada.
    “No presumas de tu sidra, tu caballo o tu compañera de cama”.
    “El pescado y las visitas huelen a los tres días”.

    http://internet.savannah.chatham.k12.ga.us/schools/DeRenne/staff/gelagay/Shared%20Documents/The%20Hobbit%20Plans-Units%201-3/Poor_Richard%27s_Almanack_by_Franklin_Benjamin.pdf

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