Mierda de artista

Investigadores de la UNED han realizado un estudio con 73 voluntarios (51 mujeres y 22 hombres) que concluye que lo que más asco nos da a los españoles son los desechos corporales: vómitos, mocos, sangre y, por supuesto, mierda. ¡Acabáramos! Yo habría llegado a la misma conclusión a cambio de unas cañas, pero no me lo habrían publicado en la Revista Argentina de Clínica Psicológica

De lo que no habla el informe científico es de la relación entre la taza del váter y la creatividad artística.

Craso error. Creo que la única ocasión en mi vida en la que he asistido a un happening o performance que mereciera la pena fue el día que, siendo pequeños y estando solos en casa, respondí a la solícita pregunta de una de mis hermanas (“¿Qué quieres de cenar?”) con un seco “Mierda”.

Dicho y hecho. Tras unos minutos de silencio, mi hermana se plantó ante mí con una taza llena de excrementos coronada por una cucharita*.

La mierda de artista de Manzini puede verse en el Reina Sofía, pero yo prefiero la fraterna.

La mierda de artista de Manzini puede verse en el Reina Sofía, pero yo prefiero la fraterna.

Fue una revelación, una epifanía, un supremo momento de inspiración que quizá habría seducido a Dalí, quien en su Diario de un genio (me tiene loco el libro) nos da la llave de su intimidad y nos permite adentrarnos en sus pensamientos más secretos, a menudo desarrollados en la cálida privacidad del escusado, escenario perfecto para muchas de sus iluminaciones paranoico-críticas.

“Esta mañana, mientras estaba en el retrete, me ha asaltado una intuición genial. Por otra parte, mi deposición era increíblemente fluida e inodora. Pensaba, preocupado, en el problema de la longevidad humana, pues hay un octogenario que estudia esta cuestión y que acaba de tirarse en el Sena en un paracaídas de color rojo. La intuición que he tenido era que, si se lograra dotar al excremento humano de la fluidez de la miel, la vida del hombre se prolongaría, dado que el excremento (a juicio de Paracelso) es el hilo de la vida, y cada interrupción o pedo no es otra cosa que un minuto de la vida que se desvanece. Es el equivalente, en el tiempo, del tijeretazo de las Parcas, quienes también cortan el hilo de la existencia, la hacen pedazos y la destrozan. La inmortalidad temporal debe buscarse entre los desperdicios, entre los excrementos y en ninguna otra parte… 

Más DalíY, puesto que la más alta misión del hombre en la Tierra es la de espiritualizarlo todo, el excremento es en particular lo que más espiritualidad necesita. Por eso precisamente abomino siempre más de todas las chanzas escatológicas y de todas las formas de frivolidad en esta materia. Al contrario, me asombra la poca atención filosófica y metafísica que el espíritu humano ha mostrado con respecto al tema central de los excrementos. Y cuán desalentador es comprobar que, entre tantos seres de espíritu sensible, hay muchos que hacen sus necesidades como todo el mundo. El día en que escriba un tratado general sobre el tema, con toda seguridad el mundo entero se quedará estupefacto. Este tratado será, por otro lado, completamente distinto al de Swift sobre las letrinas”.

* No toqué la cena, huelga decirlo. 

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