Archivo de la categoría: Ciencia Ficción

Portadón

La excesiva utilización del adjetivo “genial” lo ha desacreditado, pero a veces se topa uno con destellos de creatividad que sí merecen su uso para calificarlos.

Es el caso de la portada de Fahrenheit 451 diseñada por Elizabeth Perez para The Austin Creative Department.

¡Genial!

Fahrenheit 451

Deja un comentario

Archivado bajo Ciencia Ficción, Portadas

“Fuck me, Ray Bradbury”

En 1955, Borges escribió en su prólogo a las Crónicas Marcianas (1950) del hace poco fallecido Ray Bradbury: “¿Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me llenen de terror y de soledad? ¿Cómo pueden tocarme estas fantasías, y de una manera tan íntima?”.

El prólogo borgiano supuso un espaldarazo al conocimiento en español de la obra de un joven escritor que cultivaba un género (la ciencia ficción) casi incógnito —cuando no despreciado— en la literatura en castellano.

En 2010, una tal Rachel Bloom (comedianta, cantante) rindió su particular homenaje al autor de Fahrenheit 451 con un videoclip en el que le rogaba irónicamente al ya nonagenario escritor que se la follara. La muchacha le envió al novelista un mensaje con el vídeo para felicitarle por su 90 cumpleaños y, de paso, autopromocionarse.

Cuando Bradbury vio el vídeo, puso esta cara de ¿lujuria? ¿estupor? ¿indiferencia? Luego, la Bloom se encargó de airear la foto del visionado y proclamar lo sexies que son los escritores y la inteligencia.

Ray Bradbury

El pobre Borges murió en 1986 y no llegó a esto de Internet y la viralidad. Quizá por eso nadie se lo quería follar.

1 comentario

Archivado bajo Ciencia Ficción, General

Una tumba para Stephen King

Vaya por delante: no he leído a Stephen King. Y no por pedantería o el esnobismo de rechazar los best-sellers, sino porque no me atrae la literatura de terror (Messi me asusta mucho más que Poe y la fantástica y similares tampoco figuran entre mis preferencias). Sin embargo, conozco el universo literario de este tipo con aire de nerd, aunque de forma indirecta y superficial. ¿Quién que no haya pasado los últimos treinta años en una cueva afgana habrá dejado de ver alguna película o serie de televisión basada en una de sus decenas (o cientos) de historias?

Viene esto a cuento porque, caminando hace unos días por el cementerio de Montmartre en busca de la tumba de Stendhal (cómo molo), me topé con la de Nijisnky (ahora sí que no se puede molar más), el célebre bailarín ruso que ha quedado como sinónimo del ballet clásico. Fue verla y pensar: “Esto es como de Stephen King” (esas pulseras en las puntas de las botas, esas zapatillas de baile sobre la lápida mojada, los enormes cuervos parisinos graznando…).

De acuerdo, no es una asociación muy original (también pensé en Fofito y El Payaso de La hora chanante), pero demuestra el poderío pop de King, quien, según Wikipedia, ha vendido ya más de ¡350 millones de copias de sus obras!, a las que habrá que sumar las que coloque de su última entrega: 22/11/63 (Plaza & Janés, 864 págs., 26,90 €), la historia de un profesor de instituto de Maine que viaja en el tiempo hasta el año 1958 con un objetivo: atrapar a Lee Harvey Oswald para impedir el asesinato de Kennedy.

Quizá sea mi primera toma de contacto con King, pero se admiten sugerencias.

5 comentarios

Archivado bajo Ciencia Ficción, Novela fantástica, Terror

Solaris

A su muerte en marzo de 2006, a los 84 años, el escritor polaco Stanislaw Lem era tenido por muchos aficionados a la ciencia ficción como uno de los más grandes del género, cuando no un peso pesado de la literatura fantástica o, simplemente, la literatura a secas.

En 1961 publicó Solaris (Impedimenta, 296 págs, 20,95 €), su novela más conocida -gracias a las versiones cinematográficas de Andréi Tarkovski y la más reciente de Steven Soderbergh-, que ahora nos llega por primera vez en traducción directa del polaco. Este relato lo convirtió en un escritor de culto, respaldado por una obra sólida y original y traducido a más de cuarenta idiomas, algo extraordinario para un autor de habla no inglesa volcado en el muy anglosajón territorio de la ciencia ficción.

PLANETA INTELIGENTE
La trama arranca con la partida de Kris Kelvin al planeta Solaris, adonde es enviado con la misión de evaluar el estado psicológico de los tres tripulantes de la estación de observación allí situada. Solaris es un mundo extraño y con un único habitante que cubre toda su superficie: una especie de océano vivo y, al parecer, inteligente, aunque de una forma que los seres humanos que intentan ‘comunicarse’ con ‘él’ no consiguen descifrar. A su llegada a la base, Kelvin comienza a advertir la presencia de personas que no pueden (que no deben) estar allí, entre ellas su mujer, quien se había suicidado unos años antes y no recuerda nada de su anterior vida.

A partir de ese sugerente punto de partida, Lem crea con destreza una atmósfera claustrofóbica e inquietante, dosificando sabiamente el suspense y las situaciones tensas, nunca resueltas de forma convencional y alternadas con descripciones de los fenónemos físicos que afectan al océano -quizá los pasajes menos logrados- y con un repaso a la Solarística, el estudio del indescifrable planeta desde su descubrimiento, unas páginas estas últimas tan evocadoras del Borges compilador y crítico de libros imaginarios que me gusta pensar que al maestro argentino no le habría importado escribir esta novela.

TALENTO Y AMBICIÓN
Como obra de ciencia ficción, Solaris tiene todo lo que hay que tener: la presencia de lo maravilloso y lo desconcertante, paradojas, ingenio, intriga, terror velado y hasta una historia de amor que casi la emparenta con la novela gótica. Pero, como todo gran logro literario, trasciende su género y sus planteamientos se disparan en muchas direcciones.

Así, Lem consigue que nos preguntemos si de verdad podemos conocer el universo o comunicarnos con inteligencias alienígenas inhumanas en el sentido literal del término, si hay forma de escapar de la soledad o saber quiénes somos y si tendremos el valor de mirar dentro de nosotros mismos y aceptar lo que veamos, y todavía le queda talento y ambición para reflexionar irónicamente sobre las posibilidades de la ciencia ficción como género y exhibir su maestría como narrador sobrio, ágil, pleno de recursos y deslumbrantemente inteligente.

Comentarios desactivados en Solaris

Archivado bajo Ciencia Ficción