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El Tao del viajero IV

“El viaje hace con la vida cotidiana lo mismo que los buenos novelistas; la enmarca como un cuadro o la engasta como una gema, para que sus cualidades intrínsecas queden más a la vista. El viaje hace esto con todos los elementos que componen la cotidianidad, dándoles el contorno definido y el significado del arte”. 3259727

“Uno sólo viaja de verdad si se deja llevar, asimilando los lugares por los que transita sin convertirlos en una cómoda pauta privada; creo que allí estriba la diferencia mayor entre el viaje y el turismo”.

“La soledad, reflexionaba, es la única necesidad profunda del espíritu humano a la que nunca se otorga en nuestros códigos el justo reconocimiento. Se la observa como una disciplina o una penitencia, pero casi nunca como un ingrediente indispensable y agradable de la vida común, y de esta ausencia de reconocimiento proviene la mitad de nuestros problemas domésticos”.

Freya Stark, Riding to the Tigris 

Citas extraídas de El Tao del viajero, de Paul Theroux.

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El Tao del viajero III

“Ahora lo tengo claro. El viaje en su conjunto es un timo. Los viajes no te amplían; te vuelven sofisticado, ‘a la última’, una víctima de la superficialidad con la expresión absurda de un miembro del jurado de un concurso de belleza. Con la cara de un arribista también. No vale ya la pena. Uno puede encontrar igualmente su propia verdad contemplando cuarenta y ocho horas seguidas un viejo tapiz”.
Henri Michaux, Ecuador (1970)

“El viaje es fatal para los prejuicios, el fanatismo y la estrechez de miras, y debido a esto muchos de los nuestros lo necesitan como medicina. Para adquirir perspectivas amplias, cabales y compasivas sobre los seres humanos y las cosas, uno no puede vegetar en un rinconcito del mundo toda su vida”.
Mark Twain, Los inocentes en el extranjero (1869)

Citas extraídas de El Tao del viajero, de Paul Theroux.

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El Tao del viajero II

Casi todos soñamos con viajes de lujo, sí, pero…

“El lujo es el enemigo de la observación, un capricho caro que genera tal bienestar que impide fijarse en nada. El lujo malacostumbra e infantiliza, y hace de pantalla frente al mundo. Ese es su propósito y la razón por la que los cruceros de lujo y los grandes hoteles se llenan de cretinos que, cuando expresan una opinión, parecen venidos de otro planeta. Basándome en mi experiencia, uno de los mayores incordios de viajar con gente adinerada, aparte del hecho de que los ricos nunca escuchen, es su constante queja sobre lo caro que está todo (de hecho, los ricos a menudo lamentaban ser pobres)”.

Pasaje de Tren fantasma a la Estrella de Oriente, citado en El Tao del viajero, ambos libros de Paul Theroux.

tren fantasma

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El Tao del viajero I

Yo no he viajado jamás, he hecho turismo, que es una cosa muy diferente y en absoluto desdeñable.

Pese a las ensoñaciones románticas y vagos deseos de aventura que periódicamente nos asaltan a todos los urbanitas de vidas ordenadas y tirando a gris marengo, sospecho (sé) que no poseo un alma nómada y que no estoy dispuesto a pasar por los desastres y aventuras que acechan a todo viajero verdadero. Admito que no me atormenta perderme las maravillas que aguardan a quienes soportan de buen ánimo las dificultades del viaje fetén, ese que se emprende con ánimo incierto y sin billete de vuelta.

Por eso, porque soy un acomodado burgués sedentario y tripero, disfruto de los libros de Paul Theroux, un fabuloso escritor de viajes que me está haciendo gozar con su sabio Tao del viajero, una guía filosófico-viajera-literaria que volverá por aquí. Leerlo ya es viajar.

“El viaje alcanza su máxima expresión en soledad: para ver, examinar y valorar, tienes que estar solo y a tu aire. Otras personas pueden confundirte: solaparán tus impresiones peregrinas con las suyas; si son una buena compañía obstruirán la vista, y si son aburridas corromperán el silencio con banalidades, haciendo trizas tu concentración con frases del tipo: ‘Oh, mira, está lloviendo’ y ‘Cuántos árboles tienen aquí’.El Tao del viajero

Es complicado ver con claridad o pensar atinadamente en compañía de otras personas. La lucidez que proporciona la soledad es un requisito indispensable para capturar esa estampa que, aunque banal, en privado se revela especial y digna de interés”.

Pasaje de El viejo Expreso de la Patagonia, citado en El Tao del viajero, ambos libros de Paul Theroux.

Continuará…

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